
Te contamos por qué:
La mejor hora para empezar a caminar: entre las 6:00 y las 7:30 de la mañana.
Aquí van las razones
Evitas el calor intenso:
Las temperaturas en verano suben rápido. Caminar con el fresco de la mañana te ahorra golpes de calor y agotamiento.
Mayor disfrute del paisaje y el silencio:
Caminar al amanecer es mágico. Hay menos ruido, menos gente… y más conexión con el entorno.
Menos insectos y menos sol directo:
La brisa de la mañana ahuyenta mosquitos y el sol aún no pega fuerte.
Llegas antes y descansas mejor:
Al empezar pronto, terminas la etapa al mediodía, llegas antes a los albergues y puedes elegir cama, ducharte sin prisa y disfrutar del resto del día.
Tu cuerpo lo agradece:
Evitas sobrecargas por el calor, sudoración excesiva y agotamiento.
Consejo extra:
Desayuna algo ligero antes de salir, y lleva agua, protección solar, gorra y fruta para el camino.
El Camino también se vive en la madrugada… y se recuerda para siempre.
