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Los meses de verano no son la mejor época para realizar el Camino de Santiago. A pesar de que no hay que sufrir el frío ni demasiada lluvia, nos encontramos con el problema de que muchos días el sol aprieta demasiado. Sin duda, andar y calor no son una buena combinación. Sin embargo, existen una serie de consejos básicos para todo peregrino que se aventure a seguir una ruta jacobea con altas temperaturas. A continuación, recopilamos los más importantes:

Llevar una buena protección solar

A la hora de hacer la mochila es primordial incluir una crema solar para evitar las quemaduras. Recuerda aplicarla cada cierto tiempo ya que con el sudor se elimina. Ropa fresca, calzado cómodo y gorras son otros de los imprescindibles.

Madrugar

Así se soporta mejor el calor porque el sol no aprieta tanto. Se debe evitar andar en las horas centrales del día. Si la etapa es muy larga es aconsejable planificarla en dos jornadas.

Beber mucha agua

Lo ideal es hidratarse un poco cada 15 minutos para evitar la pérdida de líquido en exceso.

Ropa transpirable

Para permitir que el sudor se evapore y no se quede pegado en las prendas. En cuanto a la protección de la cabeza, siempre con gorra o sombrero. Los expertos también recomiendan usar vaselina en axilas, muslos y pezones para evitar las rozaduras.

Limitar el ritmo

Cuando hay demasiado calor se debe bajar la intensidad de la marcha. Es así porque cuanto más esfuerzo, más temperatura corporal y en consecuencia mayor deshidratación. El propio cuerpo nos va avisando de cómo debemos ir caminando para no hacer un sobreesfuerzo. Lo importante es llegar bien a la meta y no antes porque el Camino de Santiago no es para competir, sino para disfrutar al máximo.

Fuente: Vive Camino